Comencé nuevamente a echar currículos por todas partes, y cuando digo todas partes, es todas partes: tiendas, páginas de internet, INEM, bufetes de abogados, asesorías, televisiones, periódicos, radios, ETTs... todas las respuestas eran: ahora no necesitamos gente con tu perfil.
Pegué carteles de cuido niños y doy clases particulares de varias asignaturas, y lo único que conseguí fue una videollamada, de un hombre que no me enseño su cara, sino otra cosa que según él me iba a interesar más.
Me fui sin trabajo a pasar las vacaciones de Navidad con la familia, me invitó mi padre a un viajecillo a París, poca cosa, ¿eh? y como no tenía dinero, pedí por los Reyes Magos algo de pasta, y fueron generosos.
El día de Reyes recibí otro regalo, una madre quería que le diera clases de latín a su hijo de 4ºESO, así que me volví a Granada, esperando que no fuera la única madre que me llamara.
Y así fue, recibí otra llamada para darle clases a uno de un pueblo cercano, luego otra de otra niña, y así hasta llegar a 4 niños. Con lo que vuelvo a cobrar 300 euros... pobre pero alimentada
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